La técnica óptima con que Judith diseña sus conceptos de retrato es la de los maestros holandeses: la riqueza de las diferentes capas de pintura óleo da una profundidad y un refinamiento de tal manera que apenas se supera con otra técnica cualquiera.
Por consecuencia esta técnica está a base de sus cuadros. Al lado de esto se deja inspirar por el método de trabajo más pastoso de los retratistas posteriores como Repin, Sargent y Schwartze.
Para Judith, el reto está en encontrar el equilibrio entre todas estas técnicas probadas y descubrir su propio toque.